Con Schelling podemos conocer que la mente y la naturaleza no deben entenderse como realidades separadas, sino como dos modos de manifestar una misma realidad absoluta. La distinción entre sujeto y objeto es meramente aparente, ya que en su nacimiento son connotaciones interdependientes, ya que la naturaleza es una actividad productiva en el sentido más amplio, a la que Schelling denomina productividad, no es un objeto ni una causa mecánica, sino un proceso vivo para la constitución de formas naturales y, en el nivel más alto, la conciencia. La naturaleza es un espíritu inconsciente, mientras que la mente es naturaleza que ha llegado a la conciencia de sí. Por lo tanto, el surgimiento de la mente humana no es el resultado de un accidente, sino de la propia naturaleza que se despliega orgánicamente. El saber es posible porque existe una identidad estructural entre la mente y el mundo. En consecuencia, el conocimiento que un ser humano puede tener de la naturaleza es, en el fondo, la naturaleza viéndose a sí misma mediante el ser humano. Para Schelling, cuando pensamos, la naturaleza misma está pensando en nosotros, no algo separado de ella.
Gemini. Imagen generada. [Descripción de la imagen]. 12 dic. 2025.



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