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Friday, December 12, 2025

Baudelaire, observador y critico


Charles Baudelaire, el llamado poeta maldito, inicia El pintor de la vida moderna alrededor del año 1859 y, con el paso del tiempo, tras observar su presente y reflexionar de manera nostálgica sobre el pasado, modifica y amplía el texto. Este ensayo es considerado una obra fundamental de la modernidad del siglo XIX, ya que desde la perspectiva del autor se articula una crítica a la vida moderna de la polis parisina del Segundo Imperio, caracterizada por su carácter fluctuante y efímero, así como a la responsabilidad y a las consecuencias del arte al intentar capturar dicha experiencia.



Baudelaire observa una sociedad que se ha desprendido de sus valores culturales tradicionales y que se desplaza en multitudes urbanas semejantes a una corriente de agua que todo lo envuelve. Sin embargo, reconoce la coexistencia de dos tipos de sujetos dentro de esa multitud: el flâneur y la mujer pública. El primero, como su nombre lo indica, deambula entre ser espectador y formar parte del espectáculo; la segunda oscila entre la mercancía y la vendedora. Ambos están integrados en la vida de la calle, pero permanecen apartados de la sociedad en un sentido moral y simbólico. Observan, deambulan y participan, pero no se integran plenamente. El flâneur fluye con la corriente social, aunque logra conservar su individualidad: sigue siendo él mismo a pesar de estar inmerso en la multitud.


En este contexto, al artista —al pintor— ya no se le permite permanecer aislado en su taller. Se le exige salir y observar atentamente el mundo moderno que lo rodea. En una época marcada por profundos cambios —nuevas calles, ciudades en expansión, vida urbana acelerada— se produce una amalgama de personajes que en siglos anteriores nunca habrían coincidido. Es obligación del pintor plasmar tanto la belleza como la fealdad, lo efímero y lo permanente, la antigüedad y la modernidad, pues, como afirma Baudelaire, “la dualidad del arte es la dualidad del hombre” (Baudelaire, p. 5). A estas características del artista, el autor añade un símil con el niño: asombrado y embriagado por el mundo, para quien todo representa un nuevo descubrimiento. La inspiración se asemeja a la alegría infantil ante la forma y el color. Este asombro, que a menudo se atribuye al filósofo frente al mundo, Baudelaire lo asigna también al pintor como hombre de mundo.


Otro concepto que Baudelaire analiza de manera constante es el del dandi. Harto de la vulgaridad de la vida moderna, el dandi se encuentra en una búsqueda permanente de la belleza. Es un sujeto que se siente en casa cuando está fuera de ella, que observa el mundo y, de algún modo, se coloca en su centro, pero permanece oculto. El dandi es rico y ocioso, y su única meta es el sentimiento mismo como fin en sí. Aunque el autor reconoce la necesidad material del dinero para vivir como dandi, aclara que este no constituye su objetivo último: el dandi aspira a la perfección y a la distinción estética.


El concepto de modernidad, cuya formulación se atribuye en gran medida a Baudelaire, es definido como “lo transitorio, lo fugitivo, la mitad del arte cuya otra mitad es lo eterno e inmutable” (Baudelaire, p. 92). Esta definición remite nuevamente a la dualidad constitutiva del ser humano. La modernidad, tarde o temprano, se convertirá en antigüedad; sin embargo, solo puede ser aprehendida a través de la captación de los pequeños gestos involuntarios que caracterizan a cada época. Se trata de una belleza misteriosa que, aunque efímera, busca separarse de los grandes temas artísticos tradicionales para centrarse en rostros anónimos, escenarios urbanos y experiencias cotidianas, en lugar de representaciones mitológicas o heroicas.


En El pintor de la vida moderna, Baudelaire propone así una nueva ética y una nueva estética del arte, orientadas a interpretar su propia época y a revelar la belleza que se oculta en lo cotidiano y en lo cambiante. La modernidad no es solo el contexto del arte, sino su materia fundamental.


Baudelaire, C. (1995). El pintor de la vida moderna. Colegio Nacional de Aparejadores y Arquitectos Técnicos.

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