LA INHERENCIA Y CONCIE NCIA DE LOS DERECHOS POR GROETHUYSEN
El proceso de materialización
de derechos ha sido un camino largo y complejo y es necesario formularlos de
manera clara y precisa. Para Bernard Groethuysen eso fue lo que hizo
la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Para este autor, se tenía
el camino y se visibilizaban las razones por que se luchaba. Ahora se sabe
hacia dónde tendemos y por qué se lucha. Cada uno debe saber cuáles son sus
derechos; cada uno debe saber cuáles son sus propios derechos, los que aquí
fueron formulados. El establecer derechos nos permite reconocerlos como
cercanos, como unas quimeras y que de alguna manera no se otorgan, sino que se
establecen de una manera general, de una manera inherente. Para el autor, este
es un parteaguas, pues dar cuenta de diferentes derechos estos “ya no se nos
pueden arrebatar; ya no podrán volver a caer en el olvido”.
Por otro lado, se
establece la conciencia de los derechos. El más ínfimo de los ciudadanos se volverá
entonces consciente de sus derechos. Cada uno sabrá si se le ha hecho justicia
o no, cada uno conocerá la norma que le ha de permitir juzgar todas las medidas
tomadas por el Estado, todas las leyes. Los ciudadanos podrán oponerse a las
leyes. Dentro de la conciencia de su derecho, tal como encontró su expresión
definitiva en la Declaración de los Derechos del Hombre.
Uno de los aspectos más
fundamentales de dicha declaración, es que comprende principios jurídicos muy
variados, pero la libertad y la igualdad siguen siendo las dos ideas
fundamentales. Esto impacto significativamente en todas las clases sociales. Al
mismo tiempo podemos introducirnos a cuestiones más complejas, pues ante la
presencia de derechos se establecen parámetros de cómo se podrían concebir la
cotidianidad entre los ciudadanos de un Estado y como pueden respetarse desde
la mirada del derecho natural,
Así pues, la concepción teleológica, la fe en la naturaleza, en el hombre tal y como aquélla lo formó, es pues el fundamento de la idea del derecho durante la Revolución. Pero lo más sólido en tal complejo, es la idea del derecho que, coherente consigo misma, subsistirá en lo sucesivo a través del curso de la historia como un fermento revolucionario en el espíritu de los hombres.


