El tiempo de los profetas
Luz America Alonso Ulloa
¿Por qué el poeta se convierte en “profeta” en el Romanticismo?
En el siglo XIX, los poetas, filosofos, escritores e intelectuales, asumieron una función que anteorirmente estaba destinada a los sacerdotes y hombres de "Dios", entiendase al "Profeta" romántico, como el intelectual moderno que buscaba sentido en un mundo que había perdido la fe tradicional. Su palabra era considerada una fuente de revelación simbólica, cabe recalcalcar que escribo en masculino generico ya que este profetisismo era predominamntemente masculino, ya que el papel de guia y artista era mayormente dominado por este genero, mientras que la mujer del romantisismo generalmentre era colocada en la posision de musa.
Por lo que los "profetas" mediante esta función y el poder que se les otorgó, pretendieron ofrecer consuelo y esperanza mediante doctrinas cargadas por diferentes tipos de idologias o ideales politicos, que buscaban resolver parte del malestar político y espiritual de aquella epoca en Europa, y muy especialmente en Francia, que se encontraba reconfigurandose despues de la guerra. Es decir la Revolución Francesa, que se llevó a cabo entre los años 1789 a 1799, años que fueron decisivos para poner fin a la monarquía absoluta, así como establecer una república y eliminar el Antiguo Régimen, ya que social y politicamente habia muchas divisiones, las cuales estaban favoreciendo a unos cuantos, mientras que la pobreza y la desigualdad atacaban rotudamnete a otros sectores de la población, que debian pagar altos impuestos debido a las dedudas que atañaron economicamente a una Francia en tiempos de crisis.
Así, en este perido ilustrado gracias al malestar generalizado, se lleva a cabo un gran cambio historico, que nos llevó al Romanticismo, el cual era un movimiento cultural, artístico y literario, que poseia un profundo rechazo a las ideas de la ilustración "o sea, la creencia de que los humanos debemos ser seres extremadamente racionales y ordenados" (Canvas Lab, sf, párr. 2). Pero, cuyo espiritu de la epoca se caracterizaba por la subjetividad del individuo, las emociones y la naturaleza, por lo que podriamos creer que puramente era un periodo sin fe o Dios, sin embargo “el Romanticismo no destruye la fe: la transforma en un culto a la humanidad.” Bénichou(1984) en este sentido,es preciso que la modernidad no eliminó la necesidad humana de creer en algo superior, sino que está inmersa en una transformación continua de la Fe que busca un nuevo referente que ya no era la iglesia.
Retomando, entendamos entonces, que todas las certezas que pudieron mantener la estabilidad de la sociedad en aquel entonces habian caido. La Revolución se llevó consigo a la autoridad simbólica llamada Monarquía (el poder político divino) y también a la Iglesia (el poder espiritual e institucional), lo que causó un profundo vacio de "sentido", por lo que era urgentemente encontrar un nuevo camino que seguir de la mano de la moral y la modernidad. Por ello, llega el poeta, el filósofo y el intelectual a tomar el papel de nuevo guía y profeta de un mundo "desencantado", ante eso Bénichou(1984) ,nos dice que “El poeta se erige en intérprete de la verdad universal; habla en nombre del alma del mundo.
Bénichou en su Obra El tiempo de los profetas. Doctrinas de la época romántica, hace una distinción entre los poetas e intelectuales, dadas sus creencias, movimientos o aportaciones a las necesidades de la sociedad. Entre los profetas se encontraban por ejemplo, los "Poetas", cuya creencia recaía en su sensibilidad artística, permitiéndoles ver más allá y ser una conciencia moral (Victor Hugo, Lamartine). También estaban aquellos que creían en futuros distintos y perfeccionados, semejantes a la utopía, tomando en cuenta nuevas "religiones" sin dioses basadas en la ciencia, la industria o el progreso social (Saint-Simon, Fourier).
Hubo otros más racionales que intentaron poner orden en el caos mediante una moral laica y la razón, sin misticismos (Benjamin Constant, Guizot). Mientras que aquellos más artísticos/estéticos creían que el arte (incluso el arte religioso) debía y podía transformar y mejorar a la sociedad a través de la belleza (Chateaubriand). Por lo que cada tipo de profeta ofrecía una respuesta diferente a los desafíos de esa época romántica, pero todos compartían ciertas convicciones artísticas, filosóficas y sociales que buscaban transformar el mundo y guiar a la humanidad más justa y equitativamente.


