Demos un breve recorrido histórico para dar un gran salto, vamos desde los profetas románticos post guerra a la muy reciente pandemia. Primeramente, durante el Romanticismo, los poetas y pensadores se convirtieron en una especie de “profetas laicos” que ofrecían consuelo, guía y sentido en medio de guerras, revoluciones y crisis espirituales, asumiendo una función que con anterioridad histórica estaban concentradas en la Iglesia y en la monarquía (Bénichou, 1984). El poeta romántico “asumió un papel espiritual y de portavoz de una humanidad lastimada pero aún capaz de creer imperiosamente (Bénichou, 1984).
Es aquí donde avanzamos y pasamos de aproximadamente 1799 al 11 de marzo de 2020, donde no ocurre una guerra específicamente o una caída monárquica, sino que México fue declarado en situación de pandemia, cambiando rápida y radicalmente la cotidianidad, la socialización, la economía y la manera de operar de las instituciones (medicas, gubernamentales, educativas y religiosas). Ya que las prohibiciones en espacios públicos se hicieron presentes, las actividades se clasificaron en esenciales y no esenciales, algunas de la primera lista fueron: La rama médica, el sector farmacéutico, las actividades legislativas, el transporte, entre otras (GOB,2020).
Toda esta situación nos colocó en confinamiento, es decir aislamiento social y distancia en cualquier espacio físico, además de tener que utilizar artilugios pesados en forma de diademas o lentes, llamados caretas que cumplían la función de barrera protectora del rostro, generalmente cristalina, que se colocaba además sobre el cubrebocas. Por lo que las caras conocidas durante las pocas actividades permitidas eran bastante vagas, puesto que no habia rostro particular, sólo pánico, problemas respiratorios y crisis mental (ansiedad, depresión y otras condiciones o trastornos agravados). Entiéndase ahora la similitud entre una época y otra, crisis, desesperanza, muerte, pérdida de confianza en la institución, sin un sitio dónde depositar la fe.
Lo que comenzó como la idea de unos cuantos días vacacionales, se convirtió en un martirio rutinario y solitario que parecía no terminaría nunca. Por lo que las actividades "artísticas", no tardaron en hacerse notar, el tiempo para nosotros/as mismos/as era un total hecho para algunos cuantos, mientras que otros sectores de la población debían seguir generando dinero a expensas de su salud y el contagio de sus familiares, mediante actividades esenciales o inclusive no esenciales, aumentando aún más el riesgo de contraer el virus.
La necesidad de contención, socialización, esparcimiento o toma de decisiones no se hizo esperar, y no era ningún ágora, o espacio público, se trató entonces de las redes sociales, desde las más habituales, cómo Facebook y WhatsApp, hasta algunas para fines más formales como Meet o Zoom que permitían llevar a cabo actividades escolares o juntas laborales.
También se encontraban aquellas aplicaciones que propiciaban la viralidad espontanea, mostrar un pedacito de vida de más o menos 15 segundos, que bastaban para influir sobre otros y comenzar a crear una especie de comunidad amorfa en la que se vinculaba por interés, opiniones en común o tendencias, así como dudas propias de la situación que se vivía en ese momento. Porque ante tantas dudas y necesidades colectivas frente a las limitantes, se requería que alguien fuera el o la portavoz de buenas noticias, se necesitaban opiniones contundentes, personas con estilos de vida y aptitudes admirables, con características de potencial líder en las redes sociales: El/la influencer, es decir nuestro "profeta" de la actualidad.
El papel de las y los influencer fue tal, que en ellos se buscaban “herramientas espirituales para sobrellevar el encierro y la ansiedad” (Gregson, 2020). Algunos hablaban desde el conocimiento, fundado en sus estudios o profesiones antes de la pandemia, otras personas compartían curas y recetas "mágicas" casi milagrosas que podían comprometer la salud de otros individuos o fieles seguidores. El poco contacto social, nos llevó a sentirnos cercanos/as a sujetos que bailaban o simulaban cantar canciones de moda detrás de nuestras pantallas. Se ganaron así la confianza, y la credibilidad, entre música y discursos motivacionales, charlas baratas sobre salud mental, conspiración detrás del gobierno, pues ellos parecían conocer detalles que nos eran negados y teníamos derecho a saber.
El poeta romántico como intérprete de una “humanidad” herida… (Bénichou, 1984) mientras que la figura de la o el influencer era el de "life coach" o "gurú" experto en todo, de una sociedad enferma y aislada. Siguiendo con esto, Bénichou (1984) sugirió que, tras la crisis despues de la revolución, la poesía comenzó a ocupar un lugar espiritual que antes estaba reservado a la Iglesia, intentando responder a la necesidad de creer en algo después de que cayeron las viejas certezas (pp. 15-18). En ese contexto, el poeta no solo escribe versos: aspira a ser guía, consejero moral y hasta visionario político (utopía, industria, etc) que habla en nombre de “la humanidad”. Si trasladamos esta lógica entonces, podríamos decir que muchos influencers en pandemia asumieron un papel parecido, sólo que sin poemas o libros filosóficos. Es decir, ofrecieron historias personales (storytime), consejos sobre bienestar, frases motivacionales y actividades para renovarse o sacar lo mejor de ti "y no morir en el intento", como titulaban muchos videos, en medio del encierro, la ansiedad, la incertidumbre económica y duelo. Finalmente, mientras que el poeta romántico buscaba interpretar el malestar de su época, la o el life coach digital intentaba comprender y crear contenido según las necesidades de sus seguidores/as que comúnmente se sentían solos/as, agotados/as y confundidos/as respecto a su prente y futuro.
Fuentes consultadas:
Benichou, P. (1984). El tiempo de los profetas: Doctrinas de la época romántica . Fondo de Cultura Económica.
Gregson, TK (16 de abril de 2020). Influencer budista ofrece herramientas espirituales para afrontar la pandemia . Religion Unplugged. https://religionunplugged.com
Gobierno de México. (2020). ACUERDO por el que se establecieron acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV-2 . Diario Oficial de la Federación. https://www.gob.mx
Secretaría de Gobernación. (2020). ACUERDO por el que se establecieron acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV-2 . Diario Oficial de la Federación. https://dof.gob.mx
Alonso Ulloa, LA (2025, 27 de noviembre). El tiempo de los profetas . Filosofías del siglo XIX. https://filxix.blogspot.com/2025/11/el-tiempo-de-los-profetas.html (Paráfrasis)





