La filosofía de Schelling propone que naturaleza y espíritu se enlazan en una misma realidad. La naturaleza, entonces, no surge apartada del espíritu; podemos dar cuenta en su expresión exterior, y su perceptible demostración. Schelling lo afirma diciendo que la naturaleza es el espíritu a la vista y el espíritu a su vez es la naturaleza no vista. Dicha visión generó un cambio significativo en el idealismo alemán, al poner en duda la idea de que solo la razón o el espíritu humano deben ser los cimientos de la sociedad.
Schelling nos dice convincentemente, que la naturaleza exhibe en su corazón una potencia racional y dinámica, un empuje interno que fomenta su incesante evolución y transformación. Distante de relegar al humano a simple observador, teniendo en cuenta que la naturaleza es indispensable para la vida del hombre.
Actualmente experimentamos un período de crisis ecológica y el cambio climático, efectos de una relación con la naturaleza centrada en la dominación y el usó. Frente a este escenario, la filosofía de Schelling nos desafía a reconsiderar la naturaleza; no como un objeto inerte, sino como un ser activo y venerado, una entidad con la cual convivimos en origen. Si bien Schelling no empleo el termino ambientalista, su perspectiva de la unidad entre la naturaleza y el espíritu nos recuerda que la destrucción del mundo natural, y en última instancia, equivale a una suerte de autodestrucción, ya que somos expresiones de la misma energía vital de la naturaleza, misma que modela el mundo que habitamos.
Luego entonces, Schelling se destaca como un gran pensador, pues la concepción que tiene del mundo natural, considerándolo un ser viviente y con alma, pareciera anticipar, sorprendentemente, muchas preocupaciones medioambientales contemporáneas.
En el pensamiento de Schelling, podemos dar cuenta de una reflexión filosófica que se torna esencial para la comprensión de nuestra interacción con la naturaleza. Por lo que, surge una mirada novedosa, permitiendo la exigencia de una conexión más profunda y reflexiva con el mundo natural que nos rodea, y haciendo la invitación para respetar la naturaleza.


Muestra de manera clara la idea de Schelling acerca de cómo la naturaleza y el espíritu se enlazan en una misma realidad, donde también destaca la distancia del idealismo alemán cuando pone en duda que solo la razón o el espíritu humano deben ser los cimientos de la sociedad y su aporte al replanteamiento de la relación entre espíritu y mundo natural. Es interesante como vincula esta propuesta con la crisis ecológica actual, pues sugiere que esta filosofía de la naturaleza puede nutrir una sensibilidad ambiental más profunda. En este sentido me hace pensar ¿Qué elementos de la filosofía de Schelling podrían reinterpretarse hoy para fundamentar una ética ambiental más sólida y efectiva? ¿Hasta qué punto puede el pensamiento idealista de Schelling dialogar críticamente con las ciencias ambientales contemporáneas sin perder su profundidad filosófica?
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