Thursday, November 27, 2025

Farrington — El evolucionismo en el pensamiento moderno

 



Introducción: el evolucionismo como visión del mundo

En El evolucionismo (1979), Benjamin Farrington analiza cómo la teoría de la evolución —más allá de su dimensión biológica— se convirtió en uno de los pilares intelectuales que transformaron la manera en que el siglo XIX interpretó la naturaleza, la sociedad y el conocimiento. Su contribución no es simplemente exponer las ideas de Darwin o de sus predecesores, sino mostrar cómo el evolucionismo llegó a funcionar como marco explicativo general de la realidad.

Farrington destaca que esta transformación no ocurrió de manera repentina: fue el producto de una larga tradición materialista y científica que buscaba explicaciones naturales para fenómenos antes comprendidos desde perspectivas teológicas o metafísicas. Así, el evolucionismo surge como una ruptura epistemológica que reconfigura la comprensión del progreso, la diversidad de la vida y la relación entre el ser humano y su entorno.

 

Los antecedentes del evolucionismo: del atomismo al materialismo ilustrado

Antes de Darwin, ya existían visiones que sugerían cambios graduales en la naturaleza. Farrington subraya la importancia de corrientes como el atomismo griego, que concebía un universo en constante movimiento, o del materialismo ilustrado, que buscaba leyes naturales universales sin recurrir a causas sobrenaturales.

En estos antecedentes se encuentra un elemento común: la idea de que la naturaleza está sometida a procesos internos, mecánicos y regulares. El evolucionismo, para Farrington, no nace de la nada, sino que emerge como la culminación de un esfuerzo continuo por comprender el mundo desde principios racionales.

 

Darwin y la revolución científica del siglo XIX

Con Darwin, el evolucionismo adquiere un fundamento científico sólido. La teoría de la selección natural establece un mecanismo capaz de explicar la diversidad biológica sin necesidad de intervenciones externas. Farrington enfatiza que esta teoría no solo ofrece una explicación del cambio biológico, sino que rompe con la idea de especies fijas y con la concepción tradicional del ser humano como entidad separada del resto de la vida.

Para Farrington, la fuerza del darwinismo radica en su capacidad de integrar dos dimensiones:

  • la variación aleatoria,
  • y la selección adaptativa.

Este modelo permite comprender la evolución como un proceso histórico sin dirección predeterminada, pero con resultados coherentes surgidos de la interacción entre organismos y entorno.

 

El evolucionismo más allá de la biología: sociedad, historia y conocimiento

La influencia del evolucionismo trascendió rápidamente el campo biológico. Farrington muestra cómo en el siglo XIX se extendió a disciplinas como la sociología, la antropología, la historia y hasta la moral. Autores como Spencer reinterpretaron la vida social como un proceso evolutivo, aunque no siempre siguiendo criterios darwinianos.

El evolucionismo se convirtió así en una metáfora poderosa del cambio, permitiendo pensar que:

  • las sociedades se desarrollan gradualmente,
  • las instituciones pueden transformarse sin rupturas violentas,
  • el conocimiento progresa por acumulación y corrección.

Farrington advierte, sin embargo, que esta expansión del evolucionismo también generó distorsiones, especialmente cuando se utilizó para justificar desigualdades o para promover explicaciones deterministas del desarrollo histórico.

 

Evolucionismo y materialismo: una lectura de Farrington

Una de las aportaciones centrales de Farrington es su interpretación materialista del evolucionismo. Para él, la teoría de la evolución no es solo un descubrimiento científico, sino una expresión de un cambio profundo en la forma de comprender la relación del ser humano con la naturaleza.

Desde esta perspectiva, la evolución no implica una teleología —no apunta hacia un fin predeterminado— sino un proceso histórico donde el azar y la necesidad interactúan. La obra de Farrington insiste en que comprender este aspecto materialista es fundamental para evitar interpretaciones idealizadas o simplificadas del evolucionismo.

 

Una visión abierta del cambio natural y social

El texto de Farrington invita a considerar la evolución no como un dogma, sino como un marco flexible que permite articular explicaciones basadas en procesos, historia y transformaciones continuas. Su lectura del evolucionismo resalta su potencial para comprender tanto la complejidad de la vida biológica como las dinámicas sociales, sin reducirlas a modelos mecanicistas o deterministas.

La obra formula pensar cómo estas ideas siguen influyendo en la ciencia contemporánea y en nuestras concepciones sobre humanidad, progreso y naturaleza.

 

Bibliografía

  • Farrington, B. (1979). El evolucionismo. Editorial Laia.
  • Imágenes de dominio público disponibles en Wikimedia Commons.
por: Jose Luis Román Colin 

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